Flamenco
Se trata de aves muy esbeltas, de entre 80 cm y 1,40 m de largo, con patas larguísimas y cuello largo. El pico es muy característico, y perfectamente adaptado para hurgar en el barro. La mandíbula superior, de menor tamaño que la inferior, es la única móvil. El pico tiene una pronunciada curvatura hacia abajo y está dotado de unas laminillas internas para retener las sustancias alimenticias al filtrar el limo. Los pies tienen cuatro dedos, los tres delanteros unidos por una membrana y el posterior muy pequeño.
Todas las especies son de color rosa más o menos fuerte, desde el rosa claro casi blanco del flamenco europeo (Phoenicopterus roseus), hasta el color salmón del flamenco del Caribe (Phoenicopterus ruber).
Cuando vuela, esta ave parece que nada en el aire, como una apacible y suntuosa mancha rosada en el azul del cielo. En posición de reposo, su cuello es tan largo que lo dobla en forma de S, con curvas mucho más acentuadas que las de una carretera alpina. De pie, su cuerpo –un poco mayor que un balón de futbol- descansa sobre flexibles zancos que se desplazan en el agua con altiva elegancia. A cada paso se dobla su pata hacia atrás por la articulación media, saca del agua el pie recto, y después lo vuelve a hundir en ella manteniendo los dedos verticales y apenas como se forma un rizo sobre la superficie del estanque. El flamenco busca su comida en marcha, y la menor agitación del agua o del cieno enturbia su visión.
Extraordinariamente flexible, el flamenco cambia de forma y de volumen a cada instante. Cuando camina o pesca, domina las líneas verticales, zancos levantados, rectos, cuello sinuoso hacia abajo. Cuando atraviesa los aires es, por el contrario, una forma larga extendida en el sentido de la horizontal. Sus patas no están, como las de la mayor parte de las aves, recogidas bajo el fuselaje de su cuerpo. Se estiran a lo lejos detrás de él, mientras que por delante, su cuello desmesurado hiende al aire como una jabalina.
Cuello y patas son de la misma longitud, equilibrando su cuerpo ligero, mientras que las alas flexibles baten el aire sistemáticamente con la regularidad de un péndulo.
El flamenco no realiza jamás descensos en picadas ni bruscos virajes. Solo vuela para ir de un sitio a otro, pues para él la caza sólo existe a pasos contados en el agua. Antes de posarse traza un ancho rizo en el cielo, y así toma contacto con el suelo sobre la punta de sus pies.
Ecología
Necesitan grandes extensiones de agua poco profunda, normalmente salina, salobre o alcalina, desde el nivel del rio hasta los 5.000 msnm. Se encuentran en todos los continentes, a excepción de Australia.
Hacen los nidos de barro, con forma de tronco de cono, con la cima cóncava, donde ponen un único huevo blanco (a veces dos) que incuban durante unos 30 días. Los flamencos alimentan a sus crías con una “leche” similar a la de las palomas, pero con más grasa y menos proteínas, que es producida por glándulas ubicadas en la zona superior del tracto digestivo. Las crías son alimentadas con este producto durante unos dos meses, hasta que su pico está suficientemente desarrollado para filtrar el alimento.

El movimiento elegido es cuando esta en reposo, que seria cuando levanta la pata y curva su cuello para esconder su cabeza entre las plumas de su hombro como se muestra en la foto de arriba
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